La capacidad de expresarse con claridad y elocuencia ante públicos más o menos numerosos brinda a las personas un sentimiento de seguridad y confianza, una sensación de autoridad que se proyecta a toda nuestra vida.

La oratoria emocional es una HERRAMIENTA vital para la superación de nuestras propias limitaciones como ser el miedo y la timidez. Sin dudas que las personas que logran una Comunicación Efectiva y conocen las claves de la motivación de grupos e individuos, cuentan con una gran ventaja en nuestro competitivo mercado laboral.Es un curso teórico - práctico, en donde en cada clase se da la posibilidad que el alumno practique lo que se va aprendiendo. El enfoque es muy dinámico y además de experiencias personales, se recogen ejemplos y ejercicios planteados en los mejores trabajos y libros que existen sobre la disciplina. (Livraga, Carnegie, Vallejo)La experiencia nos marca que cada uno lo va adaptando a sus necesidades, ya que se puede enfocar a las ventas, presentaciones profesionales, la docencia, la dirigencia, la motivación de grupos, etc. En todas las clases se realizan prácticas dirigidas y guiadas por el docente con el fin de afianzar los conocimientos adquiridos y poder incorporarlos a nuestra personalidad de forma gradual.Los grupos de estudio tienen un máximo de 14 personas ya que nuestro sistema es totalmente personalizado y adaptado a las necesidades particulares de cada participante.

¿Qué le aportará el curso?

LAS CLAVES DE LA ORATORIA EMOCIONALSuperar las barreras del nerviosismo, el miedo y la timidez
  • Saber persuadir a cada público en particular.
  • Saber como llegar a la emoción y sentimientos de sus escuchas
  • Técnicas actualizadas para ordenar el material y organizar sus pensamientos.
  • Determinar con toda claridad la IDEA PRINCIPAL
  • Ideas secundarias, imágenes y relatos que ilustren su objetivo establecido
  • Manejo del lenguaje no verbal para proyectar una buena imagen:
  • Posiciones adecuadas, defensivas, las manos, las miradas, los gestos, etc.
  • Potenciar nuestras fortalezas y virtudes, disimular carencias.
  • Crear comienzos atrapantes y ganar la Atención desde el inicio.
  • Ganar la confianza de la gente y generar credibilidad.
  • Las claves para vender una idea, un producto o imagen.
  • Estrategias para diagramar los medios audiovisuales apropiados
  • Manejo de olvidos, preguntas difíciles e interrupciones de la comunicación
  • Uso exacto del Humor para generar un auditorio receptivo y relajado.
  • Pronunciar cierres efectivos que pongan en marcha a nuestros escuchas

¿Qué aprenderá?
  • A Motivarse usted para motivar a los demás.
  • Ganar en claridad y precisión en la comunicación.
  • Eliminar los malos hábitos que deslucen las ponencias
  • Transformar su miedo en una energía para potenciar sus virtudes
  • A generar una buena primera impresión y una imagen profesional
  • A liderar e inspirar deseos de mejoras en los demás
  • Técnicas de respiración, relajación y manejo de la voz

¿A quién va dirigido?

· Directores, gerentes, jefes de sección, líderes sociales, vendedores, supervisores, relacionistas públicos, profesionales, abogados, estudiantes de nivel superior, docentes y todas aquellas personas que sientan la necesidad de mejorar su comunicación.

Prácticas dirigidas · Descripciones, Narraciones, Retratos, Biografías, Temas abstractos, Cómo hablarle a un público adImprovisaciones, Presentación y animación de eventos.


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El Docente.

Federico Isabella Revetria



Actualmente es Profesor y director de la cátedra de Oratoria Emocional de Nueva Acrópolis.

Profesor de Oratoria de la UDE, Universidad de la Empresa de Uruguay.

Encargado de RRPP de N. Acrópolis hasta el 2008. Fue asesor del Instituto ICSEN y Clínica Generis en el desarrollo de Responsabilidad Social Empresarial. Ha brindado cursos de capacitación Empresarial a DESEM, Jóvenes Emprendedores y AIESEC y STF Artes Marciales, entre otros.


*En Uruguay, ha realizado decenas de apariciones en TV y colaboraciones con programas radiales tales como: “Tripulantes del alba” en CX36, “Imagina” en CX38 Radio Sodre, “Buen Día Uruguay de canal 4, “Café Versátil” en el Sodre, “Bien despiertos” de canal 12, “Inflexiones” 96.3 Alfa FM, “Hombre Integral” de la señal internacional Infinito, “Mujer de hoy” VTV. Durante el período 2003-2004 participó semanalmente en el programa “Conexión Remota” en Del Plata FM junto al Doctor Álvaro Berruti, y durante todo el 2006 participó junto a Martín Duarte en el espacio semanal de “Tripulantes del alba” en Radio Centenario.

*Columnista semanal del radio portal Yorugua

*Profesor de Filosofía Práctica desde 1998.

Ha dictado numerosas Conferencias en Uruguay, Perú, Brasil, Chile, Argentina y Bolivia, así como seminarios sobre control del Stress, “Cómo lidiar con el miedo”, “Inteligencia Emocional”, “Técnicas de relajación y respiración”, “Liderazgo y relaciones humanas”, “Cómo disfrutar del trabajo” “Resolución de conflictos” “La oratoria emocional”, “Como crear una imagen positiva y profesional”.

Conferenciante mensual de temas filosóficos, humanistas e históricos en general.

Estudios

  • Profesor de Comunicación y Oratoria
  • Técnico Superior en Mecánica Automotriz e Industrial
  • Profesor de Filosofía Comparada de Oriente y Occidente
  • Profesor de Artes Marciales Filosóficas : Nei Kung y Tai Chi
  • Estudios superiores de Arquitectura

ALGUNOS DE LOS CURSOS BRINDADOS


Oratoria e Inteligencia Emocional
  • Dirigido a Ejecutivos y capacitadores de Cervecería de Paysandú
  • Dirigido a Ejecutivos y docentes de L´OREAL URUGUAY
Cómo desarrollar una imagen positiva
  • Dirigido al grupo de Sara Lopata líder de ventas por catálogos
Como superar el Estrés
  • Dirigido a al Academia de Artes marciales STF INTERNACIONAL
Oratoria Emocional
  • Dirigido a la Asociación de Escribanos de Rivera y Tacuarembó
  • Oratoria Emocional Cursado de manera particular por funcionarios en Uruguay de ALADI, UNESCO, BANCO REPÚBLICA, NUEVO BANCO COMERCIAL, MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y CULTURA, MUNICIPIO DE MONTEVIDEO, MAPFRE SEGUROS, ETC.

Profesor regular del curso de Oratoria en:

-UDE, Universidad de la Empresa

-DESEM, JÓVENES EMPRENDEDORES, representante local de Junior Achievement , organización internacional presente en más de 100 países del mundo.

-AIESEC, plataforma internacional presente en más de 95 países para que los jóvenes descubran y desarrollen su potencial

- ICSEN, Instituto de Ciencias de la Salud

-GENERIS, clínica médica Homeopática

-IET, Instituto de Formación Terciaria

Ver nuestras páginas:

www.acropolis.org.uy/RRHH/Oratoria.asp

oratoriaemocional@gmail.com









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Cómo solucionar la falta de tiempo



Es claro para todos que en los tiempos que vivimos este factor es complicado. Inútil es negarlo, pero decía el gran Marco Aurelio, que en verdad el problema no es tanto la falta, sino el mal uso que hacemos de él. Algo sabría este hombre, que además de ser un prolífero escritor y filósofo estoico, fue Emperador de Roma durante casi 20 años, tarea que lo mantuvo en permanentes campañas defensivas por todo el Imperio.

Veamos algo de la vida de estos grandes personajes y cómo aprovechaban el tiempo para lograr sus sueños:

Charles Darwin sólo podía dedicarse 3 horas por días a sus estudios por lo precario de su salud, pero esas 3 horas de 24 empleadas con inteligencia, le dieron fama mundial.

El presidente F. Roosevelt, como es de suponerse, tenía una agenda bastante complicada, con decenas y veintenas de reuniones de cinco minutos de duración cada mañana. Sin embargo tenía siempre un libro a mano para aprovechar los minutos que quedaban libres entre compromiso y compromiso. Según sus propias palabras con este método con el transcurrir de los meses llegaba a leer libros que de otra manera no lo hubiera hecho jamás.

Probemos algún día este método, quizás nos sirva para ganarle algunas horas a la semana.


Aún cuando no sea nuestro caso, la clave no será el tiempo, sino las ganas y la tenacidad que pongamos.

Decía el gran Azorín, que pocas cosas pueden reportar más beneficios a un hombre o mujer, que poder hablar

con justeza y pasión frente a muchas personas.


La regla de oro, es “salirse de la vaina por hablar y cosechar aplausos”. Si las están las ganas, el tiempo vendrá solo.

Como dijo un poeta:

“Ten siempre fijo en la memoria

sin escuchar lo que otro te diga

que nadie sin afán y ardua fatiga

supo arrancar las palmas de la gloria”



Hagamos de este soneto de Almafuerte

nuestra canción de batalla.


No te des por vencido ni aun vencido;

No te sientas esclavo ni aun esclavo

Trémulo de pavor, piénsate bravo,

Y acomete feroz, ya mal herido.

Ten el tesón del clavo enmohecido,

Que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo;

No la cobarde intrepidez del pavo

Que amaina su plumaje al primer ruido.

Procede como Dios, que nunca llora;

O como Lucifer, que nunca reza;

O como el robledal, cuya grandeza

Necesita del agua y no la implora..

¡Que muerda y vocifere, vengadora,

ya rodando en el polvo, tu cabeza!



Empapémonos del espíritu del inmortal Julio César, que cuando desembarcó en las Galias hizo quemar todos los navíos en los que habían llegado para decirle a sus hombres:

“Señores, o conquistamos y nos vamos caminando, o moriremos todos aquí”. Cortez repetiría la maniobra 1500 años más tarde en la conquista de América.

El gran Alejandro Magno, antes de la decisiva batalla contra Darío en la ciudad de Issos, hizo cruzar a sus tropas a través del puente sobre el río Píramo y luego lo destruyó. La consigna era clara, o avanzamos o avanzamos.

Que esa decisión de triunfar nos acompañe a lo largo de nuestra batalla por exterminar el ridículo temor a los auditorios, tomemos esa fuerza y hagámosla nuestra para siempre. Nada de cejar, nada de faltar a clase ni de excusas con nosotros mismos.


Las ganas pues, será nuestro poderoso motor para poder sortear los escollos y trabas mentales y emocionales.

Veamos que nos dice Dale Carnegie, una verdadera autoridad en la materia, en su libro “Como hablar en público e influir en los hombres de negocios”.


“...El problema de nuestro éxito como oradores gira entonces en torno de dos factores: nuestra capacidad ingénita, y la profundidad y fervor de nuestros deseos.

“Quered tan sólo, y cambiará la faz del mundo”, decía Lammenais, el fogoso teólogo y predicador francés. De la intensidad de nuestro deseo depende la solidez de nuestros logros. Si queremos ser buenos oradores, seremos buenos oradores; sólo hemos de quererlo enérgicamente.

Yo he conocido y observado a miles de hombres, literalmente, en su lucha por adquirir confianza en sí mismos y llegar a hablar en público. De los que triunfaron, sólo unos pocos eran hombres de luces. Los demás eran profesionales que estamos acostumbrados a ver en nuestras respectivas ciudades. Pero perseveraron. Hombres más inteligentes se desalentaron o se dedicaron a otros menesteres, y no llegaron muy lejos; pero el individuo medio que sólo tenía firmeza y unidad de propósito, “siendo de los últimos llegó a ser de los primeros”.

Esto no es más que humano y natural. ¿No lo comprobamos, acaso, todos los días en cualquier manifestación de la vida? “No se concluye nada con el ímpetu del genio-ha dicho Lamounty- si no se le agrega la paciencia.” Por mucho talento que el alumno tenga, nunca logrará llegar al fin de este curso si carece de la otra virtud.

El mariscal Foch, que llevó a la victoria a uno de los ejércitos más grandes de que se tenga memoria, declaró que sólo poseía una virtud: la de nunca perder las esperanzas.

Cuando los franceses se replegaron hacia el Mar negro, en 1914, el general Joffre dio instrucciones a sus generales, que tenían dos millones de hombres a su mando, de que interrumpieran el repliegue y comenzaran la ofensiva. La nueva batalla, una de las más decisivas en la historia de la Humanidad, se había prolongado dos días ya cuando el mariscal Foch, encargado del centro de Joffre, le envió este impresionante telegrama: “Mi centro cede. Mi derecha pierde terreno. La situación es excelente. Atacaré.”

Ese ataque salvó a París.

Del mismo modo, querido orador, en lo más recio de la lucha, cuando todo parezca perdido; cuando nuestro centro ceda y la derecha pierda terreno, “la situación es excelente”. ¡Ataquemos! ¡Ataquemos! Ataquemos y salvaremos la mejor parte de nuestro honor: el valor y la fe.

Está en nuestras manos hacer todo esto. Creamos que triunfaremos. Creámoslo firmemente, y luego ya iremos haciendo lo necesario para provocar el éxito.

El almirante Dupont dio varias razones para no haber introducido sus cañoneros en el puerto de Charleston. El almirante Farragut escuchaba atentamente sus razones.

-Pero hubo otra razón que usted no ha mencionado-, dijo cuando Dupont acabó de exponer

-¿Cuál?

-Qué nunca creyó usted que podría hacerlo.

Lo más valioso que podemos adquirir en un curso de oratoria, es la confianza en nosotros mismos, la mayor fe en nuestras capacidades para lograr nuestros propósitos. Es oportuno recordar esa sapientísima frase que dice: “la mayor parte de lo que llamamos razonamientos consiste en encontrar argumentos o excusas para seguir creyendo lo que ya creemos”.

Tan cierto es esto que lo volveremos a escribir en mayúsculas y negritas.

“LA MAYOR PARTE DE LO QUE LLAMAMOS RAZONAMIENTOS CONSISTE EN ENCONTRAR ARGUMENTOS O EXCUSAS PARA SEGUIR CREYENDO LO QUE YA CREEMOS”.

¿Dejaremos que nos pase esto con nuestras excusas para superar nuestras debilidades y ganar en confianza y seguridad? Si la respuesta es NO, sigamos adelante.

Napoleón, Wellington, Bolívar, Foch, todos los grandes jefes militares, han reconocido que la voluntad de vencer de un ejército, y la confianza en su capacidad de hacerlo, son el factor principal para lograr el éxito de las armas.

Antonio Maura, el mallorquí, hablaba tan defectuosamente el castellano, que cuando fue a estudiar a Madrid, todos los compañeros reían y se burlaban de él. Pero Maura, decidido a dominar el castellano, y a convertirse en famoso orador, comenzó a estudiar la lengua de Cervantes, llegando a los pocos años a ser uno de los oradores más brillantes de las cortes, y, más tarde, a dirigir nada menos que la Real Academia Española de Lengua. Su refrán favorito era el poco comprendido “Querer es Poder”.”

No olvidemos estas palabras de Carnegie jamás, no sólo para este curso de solo algunas semanas, sino para nuestra vida, para nuestros sueños e ideas elevadas. Dijo un sabio del siglo XX, que el peor de los cementerios no era donde yacían los huesos de los muertos, sino el tenebroso lugar en donde están enterradas nuestras altas ilusiones, nuestras ganas de mejorarnos y de salir adelante.

Decía este filósofo que los huesos han nacido para morir y ser enterrados, pero nuestra parte más vertical, la que sueña con el cielo y no está atrapada por la materia, esa no está destinada a perecer. Todos sabemos que la materia en descomposición huele muy mal y es portadora de enfermedades, pero, ¿no se nos olvida que esos nobles sentimientos y pensamientos altruistas, al estar estancados, al no fluir por la falta de ejercicio espiritual también nos puedan estar envenenando la vida? Usemos esa energía entonces para empujar nuestra vela hacia donde nos hemos propuesto, el éxito en nuestra empresa de adquirir nuevas habilidades y virtudes.
Profesor Federico Isabella
oratoriaemocional@gmail.com

La Simpatía

Esta si es una CONDICIÓN OBLIGATORIA. ¿Y si no me sale de manera natural eso de ser simpático? Muy sencillo, MODIFIQUÉMONOS.

Nos obliga a mejorarnos a nosotros mismos y concienciar actitudes que en nada nos benefician. Pero no podemos ser simpáticos sólo cuando tenemos que hablar, hay que ejercer las 24 horas del día. El poder del hábito es un arma poderosa. Los hay Pasivos y Activos. El trabajo, la casa, la tienda, todos son escenarios en donde podemos practicar la amabilidad. No cuesta casi nada y paga muchísimo, es el mejor negocio en el que podamos invertir.

“Quien no sepa sonreír, no puede tener tienda” Proverbio chino

Lo mismo diremos del saber Sonreír: se necesitan sólo 16 músculos para la sonrisa y alrededor de 200 para fruncir el seño. ¡Haga economía! En la guerra, la sonrisa desarma hasta al enemigo que viene a destriparnos, ni en esa terrible situación puede evitarse el sentir algo de aprecio por una expresión de sincera amabilidad.

No se trata de andar con una risa de oreja a oreja, sino de dulcificar un poco nuestra expresión, sobre todo al principio.

Siempre me llamó poderosamente la atención, los denodados esfuerzos que hace mucha gente para mejorar su imagen por fuera y ni el más mínimo esfuerzo por mejorar por dentro, cuando a la hora de la verdad, lo segundo reditúa mucho más. Respuestas tales como:

“ yo soy así, que querés que le haga, no puedo cambiar...” nos muestran una forma de pensar ridícula. Por “no puedo cambiar”, debe leerse, “no se me da la gana cambiar”, es como estar enamorado de los defectos, es como besar los barrotes de la prisión que nosotros nos hemos fabricado. Por lo tanto, enterremos desde ya ese sentido estático y muerto de la vida y marchemos a la par de nuestra tecnología y sus continuas mejoras.

Aclaremos algo, la simpatía y la amabilidad no son lo mismo que el humor. Esta si es una cualidad con la que prácticamente se nace, poco puede hacerse si no se lleva en la sangre. Si alguien la tiene, por favor que la cultive, al mundo entero se lo agradecerá. Pero en lo que a la oratoria se refiere, sólo hay que saber cómo es nuestra naturaleza actual y cómo puede llegar a ser en los próximos meses. Potenciemos nuestras virtudes y todas nuestras actividades experimentarán una mejora.

Al orador se le perdonan muchas cosas como la timidez, olvidos, lapsus, lágrimas, pero jamás el ser agresivo, pedante o aburrido. Por lo tanto, no sea hosco, ni pesado, ni hable demasiado de sí mismo.